Depende del tamaño de tu organización. En la mayoría de los casos, basta con que participen uno o dos departamentos, y la dedicación de cada uno es mínima.
En los equipos más pequeños, una sola persona suele encargarse de toda la configuración. Normalmente es alguien del departamento de marketing o un fundador de la empresa con acceso de administrador al proveedor de correo electrónico (Google Workspace o Microsoft 365).
Como cuenta con los permisos para conectar integraciones, sincronizar el directorio del equipo y diseñar firmas, no hace falta coordinarse con otros departamentos.
En las organizaciones más grandes, la configuración suele repartirse entre marketing e IT:
| Departamento | Rol en la configuración | Dedicación |
|---|
| IT | Conecta el proveedor de correo electrónico, instala la integración de Scribe y configura el dominio de envío personalizado. Es una configuración única. | ~10 minutos |
| Marketing | Diseña las plantillas de firma, asigna las firmas a los miembros del equipo y las despliega por toda la empresa. | ~15 a 20 minutos |
En algunas organizaciones, los equipos de seguridad y jurídico también pueden tener que revisar la configuración, sobre todo en lo relativo al tratamiento de datos, la configuración de SSO o los requisitos de cumplimiento. Scribe cumple con SOC 2 Type II y GDPR, lo que suele agilizar este proceso de revisión.
Después de la configuración
Una vez completada la configuración inicial, Marketing opera Scribe de forma independiente. IT no necesita intervenir para las actualizaciones de firmas, los cambios de campaña ni la incorporación de nuevos empleados. Scribe sincroniza tu directorio automáticamente y Marketing puede desplegar cambios con un solo clic.
Esta división del trabajo es una de las principales razones por las que los equipos se pasan a Scribe: IT hace una configuración única de 10 minutos y, a partir de ahí, Marketing lo gestiona todo, sin dependencias ni demoras.